Retrato de compositoras: TERESA CARREÑO

Una vida con Teresa Carreño

Por Clara Rodríguez

Clara Rodriguez, pianista venezolana.

Clara Rodríguez, pianista venezolana.

Mi experiencia
Cuando era niña, recuerdo que mi mamá me llevó al elegante Teatro Municipal de Caracas donde la pianista Rosario Marciano iba a tocar el piano Weber que perteneció a Teresa Carreño. Esa noche los caraqueños pudimos oír ese piano que, pienso, acababa de llegar a la ciudad natal de la célebre pianista. Rosario tocó piezas de Schubert y, seguramente, de Teresa también.

En mi casa ya había escuchado el disco que Rosario y su esposo, un pianista vienés, habían grabado con algunas de las obras de la Carreño, así como también había oído un disco en donde la misma Teresa Carreño tocaba obras de Liszt-Schubert y la Primera Balada de Chopin. Aunque la calidad de la grabación no era muy buena, era maravilloso poder oír algo del alma de esa virtuosa del piano, y más importante que virtuosa, gran artista y leyenda de nuestra memoria. Pasaron los años y Guiomar Narváez, mi profesora, me pidió que estudiara el valse Mi Teresita y, cosas de la vida, Rosario Marciano me invitó a un programa de televisón a tocarlo.

Volví a encontrarme con Carreño cuando gané la beca para ir a estudiar al Royal College of Music de Londres. Era la beca de un plan que se llamó Teresa Carreño, y en el Departamento Juvenil existe el concurso Teresa Carreño para los jóvenes pianistas que como parte del premio tocan un recital en el Bolívar Hall de la Embajada de Venezuela. Entonces en mi primer año en el Junior Department también toqué otra pieza de Teresa Carreño: Intermezzo.

¿Por qué su vida nos parece tan colorida, interesante y llena de aventura? Fue una mujer que luchó arduamente por expresar su genio. La vida nunca es fácil para un pianista y aunque ella vivió durante uno de los períodos de mayor apogeo de la profesión, era mujer y latinoamericana, lo cual parece representar algunos obstáculos más, pero era tenaz; supo dirigir su carrera enfrentándose con valentía y con la seguridad de su  habilidad artística al mundo de la música clásica y logró que se le reconociera mundialmente.

Su padre, de quien todavía se habla sobre todo por la publicación del famoso Manual de urbanidad, ha debido ser un gran pedagogo, pues le dio una base pianística excelente, escribiendo para ella cientos de estudios técnicos y luego actuó como su empresario, hasta que Teresa dejó el hogar para aventurarse sola en el mundo.

Teresa fue madre de cinco hijos y esposa de cuatro maridos. No creo que éste último hecho de su vida haya sido por escogencia sino más que nada por “mala suerte”. Su primer marido la abandonó llevándose a la hija que acababan de tener; el segundo envidiaba su talento y éxito profesional; el tercero, quien por cierto fue el primer becado del Royal College of Music de Londres, Eugene D”Albert, y quien Teresa amó profundamente,  pretendía insultarla diciéndole que ella no era capaz de entender muchas cosas de la vida europea por ser latinoamericana y en la etapa final de su relación trató de internarla en un manicomio. Fue con Arturo Tagliapietra, su cuarto marido, con quien se dice que ella encontró gran apoyo y paz. En un momento de desesperación Teresa habría dicho: “Nunca es demasiado temprano para casarse ni demasiado tarde para divorciarse”

Fue admirada por todos los grandes músicos que la oyeron. La lista es larga e incluye gente como L.M. Gottschalk, Liszt, Gounod, Rossini, Prokofiev y Claudio Arrau. Uno de los pianistas ingleses que la admiraba mucho, Gordon Green, llamó a su gata Carreño en su honor, y ya sabemos que para muchos europeos los gatos son lo más importante.

Años después de haberme graduado y de haber grabado varios CDs me interesé  grandemente por su música y Arturo González, curador del Museo Teresa Careño, y un gran apasionada de su vida y obra, me ayudó a conseguir las partituras, y me acercó a conocer más sobre la interesante vida de la pianista.

Así pasé aproximadamente dos años estudiando sus obras, siempre fascinada por su invención y la belleza de la expresión de sus composiciones, sobre todo cuando sabemos que la mayoría de las piezas las escribió siendo casi una niña. En Londres monté un espectáculo con la actriz inglesa Karin Fernald, que cuenta la vida de Teresa carreño y yo toco su música. Ese  concierto ha tenido mucho éxito, lo presentamos primero en el Royal Festival Hall, luego dos veces en el Bolívar Hall  y todavía nos lo piden en diferentes festivales. Se llama Liszt en faldas.

Luego, el maestro José Antonio Abreu y el Instituto Universitario de Estudios Musicales me invitaron a tocar un recital en un festival dedicado a Teresa Carreño en Caracas en donde toqué quince obras. Recuerdo que a raíz de  una entrevista en donde yo hablaba de mi deseo de grabar un CD con esas piezas me llamó por teléfono Morella Mendoza de Grossmann quien me dijo que ella y la Fundación MMG estaban interesados en producir el CD y unos meses mas tarde estábamos grabando en la Sala José Félix Ribas ese disco del cual estamos orgullosos.

Otro gran momento de mi vida fue cuando en el año 2003 el Teatro Teresa Carreño me invitó a tocar el recital conmemorativo de los 150 años de su nacimiento. La sala Ríos Reyna estaba llena de gente que se había trasladado de muchos rincones de Venezuela para asistir al mismo. Había una atmósfera de una emoción especial como si esos venezolanos que estaban allí en el público sintieran la importancia de estar celebrando el paso por nuestra tierra de tan insigne ser. En esa ocasión toqué obras de Liszt, Chopin, Rachmaninoff y por su puesto, de Teresa Carreño.

Acerca de Teresa Carreño

Teresa Carreño, pianista y compositora venezolana.

Teresa Carreño, pianista y compositora venezolana.

Teresa Carreño empezó a escribir música a muy temprana edad y el número total de sus composiciones alcanza unas setenta obras, en su mayoría para el piano. Las primeras piezas de las cuales se tiene conocimiento las compuso entre los siete y los nueve años de edad. Comprenden dos caprichos y una serie de danzas con ritmos que fueran cultivados en los salones venezolanos de la época.

Desde sus primeras presentaciones incorporó piezas de su propia autoría, las cuales fueron ampliamente celebradas por la prensa neoyorquina. Entre ellas el Valse Op.1 dedicado a su mentor L. M. Gottschalk, y luego vendrían los años de adolescencia transcurridos en Europa, siendo ésta su etapa más intensa como compositora.  En las portada de esas primeras ediciones podemos ver un retrato de Teresa Carreño muy joven, casi niña.

Piezas como La corbeille de fleurs Op.9, Le printemps Op 35, La ballade Op. 15 y la Mazurka de salón, se inscriben dentro del estilo netamente romántico y presentan efectos de virtuosismo combinados con emoción poética. Otras obras de carácter mas íntimo y en ocasiones sombrío son la serie de elegías, escritas a los catorce años tras la muerte de su madre, o Le sommeil de l’enfant dedicado a su padre, las cuales contrastan con piezas donde hay una narrativa descriptiva como en el caso de Un bal en rêve del cual podemos hacer dos interpretaciones: una, es el sueño de una niña venezolana que celebra un cumpleaños y en su parte central hay una danza que recuerda al merengue caraqueño, y otra: el tema de cumpleaños se convierte en idea fija como aquella de Berlioz en la Sinfonía fantástica en su movimiento “Un bal”.

Un rêve en mer y la Barcarola (Venecia), junto con los estudios de concierto Une revue à Prague Op.27, Intermezzo y La fausse note presentan gran bravura técnica también, pero el mas exigente desde todo punto de vista —técnica y estructuralmente— es el  impresionante Vals Gayo el cual compuso en Sidney en 1910.

El conocido vals Mi Teresita, dedicado a su hija, fue editado numerosas veces en Europa y en los Estados Unidos, y se constituyó en el ultimo bis que Teresa Carreño tocaba al final de sus recitales.

La devoción y el sacrificio que puede representar poseer un talento semejante y la manera en que Teresa Carreño lo volcó en el piano, como antes de ella lo hicieran Chopin o Liszt, son característicos de una pasión por expresar todos aquellos sentimientos humanos a través de un medio que lo permite de la manera más abstracta y sublime.

No creo que sea posible que se dé otro caso como el de Teresa Carreño, todavía no creo que se haya dado aún cuando en nuestro país ha habido y hay grandes pianistas mujeres. Hoy en día en Europa la música clásica está relegada a un puesto casi de “cenicienta”. En la prensa se le da mas importancia al pop-rock, al cine que viene de Hollywood y a la banalidad, y a pesar de eso los músicos clásicos siguen entrenándose, estudiando, tocando, promoviendo la cultura y lo más interesante: el público no deja de asistir a los conciertos y de aplaudir lo que es bueno.

El país ha sido y sigue siendo una tierra muy fértil en materia musical que ha producido músicos de alta calidad. La mentalidad venezolana afortunadamente está encaminada a seguir apoyando el desarrollo de su sociedad a través de la música de todos los géneros, incluyendo la clásica.

La figura de Teresa Carreño tiene que seguir siendo ejemplo e inspiración para Nuestra América.

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Como citas este artículo:

RODRÍGUEZ, Clara: “Una vida con Teresa Carreño” (Retrato de compositoras: TERESA CARREÑO), en Mousiké Logos de LA RETRETA, Costa Rica, Año II, Nº1, enero-febrero, 2009.

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Sitios recomendados:

Portal en memoria de Teresa Carreño
“La página de Teresa” Blog dedicado a Teresa Carreño
“Mujer libertaria, honra su ser el suelo de América: Teresa Carreño” (artículo), ENcontrARTE
NOTICIAS:
La Fundación Vicente Sojo publica “Obras completas para piano de Teresa Carreño”, presentación en Madrid, Dossier Nº6 (2009): “TRANSMÚSICAS” , Colección Mousiké Logos, en LA RETRETA, 2009, pp. 3-5.
Música “Balada” para piano de Teresa Carreño (audio)

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