Retrato de compositoras: RIMA VARGAS

Por Susan Campos Fonseca

Rima Vargas, compositora costarricense.

Rima Vargas, compositora costarricense.

Continuando con nuestra línea editorial, dedicada a crear un espacio de reflexión para la música de arte en Centroamérica,  en esta tercera edición de nuestra sección “Retrato de compositoras”, conversamos con la creadora costarricense María del Carmen Vargas Fernández (RIMA VARGAS), nacida en San Ramón de Alajuela (Costa Rica), en septiembre de 1962. Graduada en la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica-UCR en 1986, donde estudió percusión, canto y composición musical. Obtuvo la licenciatura en Composición en 1994, y en la Universidad Estatal a Distancia-UNED Costa Rica), la licenciatura en Ciencias de la Educación en 1999. Cursando en el 2003 su primer año del Doctorado interdisciplinario en Letras y Artes en América Central de la Universidad Nacional-UNA.
Siendo una de las primeras especialistas en Costa Rica en edición musical por ordenar, ha colaborado en publicaciones de la UCR, la UNA, la Editorial Costa Rica, la UNESCO, la Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana, el Periódico “Al Día” y otras instituciones relacionadas, además de proyectos independientes. Miembro de la Junta Directiva del Foro Costarricense de la Educación Musical, se ha desempeñado como docente en la Universidad de Costa Rica, y el Colegio Metodista, donde labora actualmente.
Luego de esta brevísima presentación, entramos en nuestra conversación con Rima Vargas, iniciando con su última obra,  creada en el marco del proyecto “Cervantes y El Quijote en la Música” de la Universidad Autónoma de Madrid-UAM, dirigido por la Dra. Begoña Lolo, proyecto al que se ha visto vinculada por invitación nuestra, al comisionarle una obra de temática cervantina, solicitud que dio como resultado su quinteto para cuerdas y piano titulado “La Ínsula Barataria”, basada en los Capítulos II, 40, 41, 44, 45, 47, 49, 51 y 53, de la novela El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra. Uniéndose a la ópera “La Bella Mora” (1847) de Escolástico Andrino, la cantata “Loa al Hombre” (2005) de Germán Cáceres, y el Poema Sinfónico “Un hombre llamado Don Quijote” (2008) de Marvin Camacho, las únicas obras de temática cervantina conocidas en Centroamérica. Siendo  este aspecto especialmente relevante, dada la proximidad del Congreso Internacional Cervantes y  El Quijote en la música del siglo XX. Tradición y vanguardia, que tendrá lugar en Madrid los días 4, 5 y 6 del presente año 2009. Razón por la cual hemos publicado “La Ínsula Barataria” en nuestra Colección Mousiké Logos de LA RETRETA, dedicando, a su vez, este espacio a su creadora.

Susan Campos (SC): Rima, nos interesa conocer cuál fue el proceso de creación de “La Ínsula Barataria”, los parámetros estéticos de la obra, y su  contexto en el marco de tu producción musical.

Monumento a Sancho Panza en Alcalá de Ebro.  Portada de nuestra edición de "La Ínsula Barataria" (2009) de Rima Vargas.

Monumento a Sancho Panza en Alcalá de Ebro. Portada para nuestra edición de "La Ínsula Barataria" (2009) de Rima Vargas.

Rima Vargas (RV): Es una obra atonal que intenta describir musicalmente la situación vivida por Sancho Panza en la Ínsula Barataria. Según la lectura los duques de Villahermosa hacen entrega de la isla al escudero Sancho Panza, lo nombran gobernador para someterlo a la burla. Curiosamente, gracias a los sabios consejos de Don Quijote, Sancho realiza un trabajo excelente alcanzando dignidad y justicia. Esta es una historia que inicia como una cruel aventura, pero finalmente y para sorpresa de todos Sancho domina la situación. La obra inicia con un tema lento y misterioso que intenta describir las maquinaciones de los duques que  planean burlarse de Sancho, luego el tema desemboca en un segundo tema más movido que muestra el ingenio de Sancho, su trabajo y esfuerzo, las disonancias que sobresalen dentro de este segundo tema tiene el fin de presentar una dicotomía entre la lucidez y la locura. Al final de la obra se escucha un pequeño solo en el Cello el cual toma una célula del tema inicial, presentándolo varias veces de forma rápida, esto representa de una manera jocosa, un Sancho que sale triunfador.

SC: Según recuerdo, me comentaste que la idea de poner en música tu lectura de la Ínsula Barataria vino de la contemplación de una plaza del mismo nombre en la institución educativa donde desarrollas tu actividad docente actualmente. Tú vida creativa se divide entre la educación y la composición, cómo llevas esta dualidad.

RV: A pesar de que la educación en un principio no fue mi objetivo, se ha convertido en mi vida y mi sustento. Disfruto montones trabajar con adolescentes, siempre son un reto para mi, aprendo muchísimos de ellos(as). Amo la música y siempre es un placer enseñar a otros lo que amo. El único inconveniente con la educación es que me absorbe bastante, no me deja mucho tiempo para la composición, espero que eso cambie con el tiempo. La composición siempre ha sido la expresión de mis más profundos sentimientos, cuando logro escuchar la ejecución de una de mis obras y materializar ese profundo sentimiento, encuentro la forma de compartir con los demás lo que creo, lo que alguna vez imaginé. Por ejemplo, actualmente en una obra para acordeón clásico, producto de mi encuentro con el Jesús Mozo-Colmenero, quien recientemente estuvo en Costa Rica realizando varios conciertos. Para ello estoy desarrollando la melodía del canto de un pájaro. Otro proyecto, aunque por ahora pendiente, es componer un Poema Sinfónico que incluyera una pequeña sección cantada, basado en alguna obra de un escritor costarricense, pero por ahora es sólo una idea. Para ello quisiera utilizar sonoridades indígenas y latinoamericanas, Como vez, al concebir una obra musical generalmente inicio por una idea melódica, de la cual extraigo una serie a partir de la cual experimento varias combinaciones sonoras, que luego desarrollo rítmica y secuencialmente, además, generalmente comienzo por la parte central de la obra, y luego realizo la introducción, termino con el final.

SC: El tuyo es un proceso arquitectónico invertido, recuerdo cuando trabajé tu concierto para saxofón y orquesta, una obra cuidadosamente estructurada, atonal por cierto… quizás esto resulte contraproducente para el lector considerando que los conceptos “idea melodía” y “serie”, no suelen asociarse en este tipo de lenguaje. En todo caso, “La Ínsula Barataria” responde más a una estética postmoderna. Ahora bien, háblanos de tu colaboración con la Asociación costarricense de mujeres en la música, un proyecto especialmente interesante desde mi punto de vista.

RV: En cuanto a la Asociación Costarricense de mujeres en la música, claro es un proyecto interesante, he asistido a alguna de sus reuniones, su promotora es Ana Isabel Vargas Dengo, actual presidenta de la Asociación en Costa Rica. Ella desarrolla una gran labor en la proyección de las compositoras e interpretes costarricenses dentro y fuera del país, y se ocupa de mantenerlas informadas sobre  las diferentes actividades en marcha a nivel internacional. Actualmente soy la tesorera de la asociación.

SC: Creo que es un proyecto muy interesante, supe que a principios de año dedicaron un concierto monográfico a Virginia Mata, una compositora prácticamente olvidada en los anales de la cultura costarricense, además, Zamira Barquero, junto con su equipo en la UCR, publicarán próximamente un Diccionario de Mujeres en la Música de Costa Rica. Ahora bien, ¿cuál es tu opinión sobre la música de arte en Costa Rica?

Benjamín Gutiérrez junto busto que le dedicó el Teatro Nacional de Costa Rica.

Benjamín Gutiérrez junto busto que le dedicó el Teatro Nacional de Costa Rica.

RV: En nuestro país el nivel de la música llamada “académica” es de bastante calidad en las universidades estatales, tuve el privilegio de contar con excelentes maestros. A pesar de ser un país pequeño, Costa Rica cuenta con grandes músicos, eso demuestra la buena calidad de nuestra formación musical, es algo que me llena de orgullo. Debo mucho a mis profesores: Enrique Cordero. A quien considero el mejor profesor de teoría de la musical que se pueda tener. Al Dr. Bernal Flores, excelente compositor con un gran conocimiento en la teoría y la composición musical. Sus estudios en el Sistema Hansoniano me ayudaron a ver las estructura musicales de un manera libre y sencilla, donde es posible construir y analizar cualquier combinación sonora. El maestro Benjamín Gutiérrez, mi maestro, quien me dedicó muchísimo de su tiempo, me enseño todo lo que sé sobre instrumentación y orquestación. Admiro muchísimo su estilo y su lenguaje musical, que ha influido en toda mi obra. Soy su más “fiel” discípula.
Creo que nuestro ser latinoamericano nos da un aire nuevo, un mundo nuevo, una sonoridad nueva, un lenguaje nuevo, un ritmo nuevo, siento que los latinos aún tenemos mucho que decirle al mundo. Es una cultura que en cuanto a la música de arte está dando grandes pasos, me fascina ser parte de todo esto.  Conozco y admiro la música de otros compositores centroamericanos, como Roque Cordero de Panamá, Joaquín Orellana y Jorge Sarmientos de Guatemala. Algunas de sus ideas musicales podrían significar un buen intertexto en alguna de mis composiciones. En Centroamérica existe un gran bagaje musical, que combina la  música indígena con la influenza europea y los ritmos latinoamericanos, pienso que esto se constituye en un rico material a la hora de buscar ideas para la composición.

SC: Coincido contigo, por eso necesitamos estudiar y difundir nuestra música. Ha sido un placer conversar contigo, espero que “La Ínsula Barataria” se estrene muy pronto. Muchas gracias Rima.

Como citar este atículo:

CAMPOS FONSECA, Susan: “Retrato de compositoras: Rima Vargas”, (en Mousiké Logos) LA RETRETA, Año II, Nº3, Julio-Septiembre, San José de Costa Rica, 2009.

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