Psychobilly Barbie

El cuerpo como memoria (5)

Por Susan Campos Fonseca

La estética de posguerra en sus diversos revival está cada vez más presente en nuestra vida cotidiana, un ejemplo es el Rockabilly, acompañado de su versión “dark” el  Psychobilly. Lo encontramos en el arte (Toño Camuñas, Enric Delpueblo)  y la moda (de Zara a Chanel), por ejemplo. La fuerza expresiva de las estéticas e ideologías recogidas por este movimiento, especialmente en su representación de la mujer y el “empoderamiento” que genera, supone tipos que re-significan fetiches relacionados con “lo femenino”, la sexualidad, la violencia, y la muerte.

Patricia Day (2009)

Figuras como la fallecida Amy Winehouse (ver Serie), Patricia Day, Imelda May, Clare Maguire o Vinila Von Bismark, cada una en su particularidad, exponen a un colectivo cuya singularidad revierte en el revival  y el “vintage surrealista”. Productos que, en una sociedad reciclada post 11 S, asumen el Terror y la Crisis como vivencias estéticas en la vida cotidiana. Surrealismo del Horror que retoma el grito dadá del “¡Basta!”.

Los cuerpos son mapas de la memoria, las Pin-Up que decoraron los bombarderos son encarnadas por muñecas Barbie. Ese icono del “think pink” que figuras como Patricia Day deconstruyen incluso cuando reproducen su propia imagen (como en la controvertida Rockabilly Barbie del Hard Rock Cafe). La cultura del consumo se consume a sí misma y renace de la autofagia en voces de mujeres cubiertas de perlas, tatuajes y trozos de carne. Lady Gaga es uno de los casos de esta cultura antropófaga, como lo sigue siendo Madonna en sus camaleónicas facetas. Ellas también asumen variantes de la estética Pin-Up, del cine negro, de género y la ciencia ficción, engrosando las narrativas contemporáneas devenidas de posguerras acumuladas.

"Barbies" según Princess in the Shit (Serie "Pink")

El “espacio musicado” por estas voces es banda sonora para la incertidumbre de los tiempos, pero a su vez, la certidumbre del nacimiento y la muerte. La vida, punto intermedio, como el lápiz de labios y las uñas, subraya con el color de la sangre el canto de estas sibilas contemporáneas. Princesas de cera, zombies, heroínas irónicas de amazonías urbanas, asumen con voluptuosidad la vanidad y el hastío.

Como Maite Dono en su “CHRISTIEPASSION” (2010) : “[…]Voy a escribir lo que siento/Mejor que vivirlo, es esto/Ser una tarada victoriana/Nunca sentir tanto en la vida/Como en un puto papel muerto/[…]”. Víctimas del “paraíso” de la llamada “sociedad de bienestar”, en su caída encontramos nuevas formas de enfrentar el abismo, cuando la oscuridad es una luz tenue que se mantiene vigilante. Cuando el abismarse de la experiencia aporética del tiempo es una singularidad que rompe el equilibrio racional de la desesperación.

Patricia Day y HorrorPops (2006)

Psychonilly Barbie que emerges para señalar con el dedo a tu creador (Elohim del deseo mortal), preguntas una y otra vez ¿qué es la realidad? ¿qué es real? ¿realmente importa? Si. Los monumento caen y las ruinas emergen, pero sigue importando. La Material girl reivindica “la piel que habita”, porque en ella respira “la tentación de existir”, el aquí y ahora del violento estar vivo.

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