El hoy como performance según Vinila

El cuerpo como memoria (6)

Por Susan Campos Fonseca

Vinila por G. López Mañas para The Secret Carnival (2010)

Sumándose a otras agrupaciones de Europa y Estados Unidos exploradoras y cómplices de ese rockabilly underground al que me aficiono cada vez más, Vinila von Bismark y el trío madrileño The Lucky Dados, han conseguido un buen trabajo con su disco The Secret Carnival, aunque en vivo no resultan tan convincentes. Sin embargo reconocimiento no les falta, así que no me detendré en este aspecto(1).

La granadina Irene López Mañas (alias Vinila), encarna en sus complejos performance un tipo de transgresión cuya carga histórica y fuerza erótica merecen un estudio riguroso, del cual comparto aquí algunos matices. Porque lo felliniano de su espectáculo requiere no solo de la musicología feminista, sino de esa musicología queer todavía ausente en España (2), así que nos queda mucho por hacer. En síntesis, no basta decir que lo de Vinila es “marketing” y cruzarse de brazos. Los videos de “Evil Circus” junto a The Lucky Dados, dirigido y escrito por Ana Ibañez Lario (ANICASKLUS) en colaboración con la dirección fotográfica de Gustavo López Mañas, al igual que “I`m a man”, donde comparte protagonismo con Olga Blanco, son dos excelentes ejemplos. Se necesita aquí de una rigurosa investigación capaz de degustar la alquimia carnal mediada por la música entre cine, fotografía y moda.

Vinila rubia platino en "Body Love" (Cosmopolitan, detalle) y en graffiti

El icono construido por Irene aúna no solo la estética de la pin-up y la modelo erótica a lo Dita Von Teese, sino que parece haber encontrado la fórmula entre von Teese y Marilyn Mason. La poesía de lo monstruoso toma forma en cómo Vinila esculpe cada uno de sus gestos, cargados de perfumes que me recuerdan a las Flores del mal… y como no, a la Dietrich. Allí es donde mi problema de investigación sobre el cuerpo como memoria hace migas como Vinila, porque su manera de entender la estética de posguerra es realmente magistral. Decadencia y glamour afloran como rosas envenenas en sus tatuajes, pero su voz es el peor veneno. Los gestos de su boca desgarrada por el rojo han sido perfectamente representados en un graffiti, donde el rostro de Vinila desvela su naturaleza oscura de guasón. Lo que me recuerda la campaña de Cosmopolitan “Body Love”, donde ya no como lobo entre corderos, sino divinidad lúcida entre borregas, con su gesto pone en evidencia la parodia de la campaña en sí y todo lo que representó en su momento, al igual que los controvertidos fotoreportajes de Vogue sobre mujeres profesionales de la clase política española.

Podría decirse que la política es un cigarrillo en la boca pintada de Vinila. La protesta contra “el R€gimen” no se hace solo en la Plaza de Sol, el cabaret, como en su época dorada, desvela también “trapos sucios” entre plumajes y sedas. La democracia occidental, ese circo moderno de pactos bancarios, al igual que en tiempos pretéritos, tiene en las descendientes de Magdalena la fuerza suficiente para poner en evidencia a los “apóstoles”.

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(1) Aunque lamento la “colaboración”, si es que puede llamársela así, de Vinila en “The Hole”, un espectáculo cuya idea y dirección artística dejan mucho que desear, y donde Vinila solo participa como parte del elenco… No obstante asistí para verla, me encantó encontrarla en la puerta del Teatro, recibiendo al público, actuando desde el primer momento…
(2) Con excepciones como algunos trabajos de María Palacios.

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