Europa según Viena (2012)

El concierto de año nuevo, celebrado por los vieneses con sus valses, orquesta, coros, bailarines, y directores invitados entre múltiples estrellas y demás paladines, es una tradición que los medios difunden religiosamente. Cada año el sacro ritual de la “gran cultura” convoca a creyentes y no creyentes, animados por el espíritu contingente del estado-nación y sus comunidades imaginadas.

Pero ¡que sorpresa! este año el acostumbrado intermedio coreográfico nos llevo de paseo por las calles vienesas, de la mano de turistas enamorados cuya historia, contada por “músicos callejeros” (y de cámara), decoró las ciudad con audiotopías  devenidas de los “imaginarios nacionales”, sus identidades y alteridades. De repente Viena se convirtió una ciudad de las maravillas, donde una Europa “plural”, y sus visitantes, salían a pasear. Quizás la crisis del modelo comunitario inspiró este manifiesto “lite”, nada despreciable, que en su aparente superficialidad mostró el rostro más utópico de la “diversidad” comunitaria, en su versión turística por supuesto, pero comunitaria y diversa al fin ¡en Viena! Extremadamente esencialista pero efectivo, considerando el contexto lúdico del intermedio en el marco del Concierto de año nuevo, sumum del “Volksgeist” al que siguen rindiendo culto los estados nacionales, el paradigma de la “gran cultura” y sus ideas de “civilización”.

Susan Campos Fonseca
Madrid, 2 de enero de 2012

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