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7 discos para concluir 2011 ;)

El tema de la elección es “rigurosamente subjetivo”, ya lo decía Fernando Trueba en su Calle 54. Para mí, lo más interesante justamente resulta ahí, cuando las razones “rigurosamente subjetivas” responden a políticas de la memoria, creando estados de la cuestión y teleologías. Quizás por eso el tema de los “listados” me llama tanto la atención, no me quiero poner pesada, es evidente que las listas reflejan a quienes las hacen, el porqué y bajo qué imperativos son elaboradas. Imposible satisfacer a todo el mundo, pero la experiencia con  “6 libros entre 2010 y 2011″, me enseñó que esta práctica, que va desde las publicaciones periódicas hasta las tesis, propicia diálogos nada despreciables… especialmente con otrxs que, al igual que nosotrxs, han decidido crear sus propias listas, en este caso, “alternativas”, frente al “mainstream” de los suplementos “oficiales”. Puede pasar, incluso, que uno de ellos, como me pasó con BABELIA, responda a la provocación y comparta la “lista alternativa” en cuestión… es lo que tienen los social media. Puede que nadie nos escuche, puede que sí… el tema es no quedarnos sin voz, elegir decir o no decir “nada”, o “nada” que valga la pena.

Personalizados con luz invernal: Sons-Nús, Tomoto, SinQuenza y Anne-Sophie (...)

Seguro que conoceréis, entre muchas otras, “Las listas de 2011” que publica Tentaciones (en EL PAIS), pues me he tomado el tiempo de leer los comentarios y está claro que no soy la única que necesita reivindicar sus discos, en este caso, para concluir el año. Porque la “industria” del disco, desde las descargas “legales” en páginas de los propixs creadorxs a los sistemas como Spotify, pasando por  distribuidoras tipo iTunes (y similares), tiendas físicas y sí, descargas “piratas” (término gracioso, por lo épico), sigue viva. Re-inventándose en múltiples formas y prácticas, porque seguimos “consumiendo” música grabada. Sea para construir nuestros paisajes sonoros personales o, como debo confesar, para realizar  estudios sobre nuestras propias pasiones… como en esta pequeña lista. Mi idea no es “destacar” ninguno como “discos del año”, cosa que sí hice con los libros. Justo porque soy profesional del gremio he preferido relajarme y dejar de guardar las formas para “el gremio”. Reúno aquí los discos que real y efectivamente estoy escuchando en estos últimos días. Son discos que habitan mi experiencia cotidiana, mi entorno y preocupaciones directas. Sí, es una lista egoísta, pero cómo si no, mis razones son rigurosamente “dialécticas”, pero sirven para compartir producciones que quizás otrxs también aprecien o deseen compartir. No incluyo reseñas esta vez, solo invito a escucharlos… es un ritual personal, una ofrenda (*).

Digamos: "From Paula to Paula" ("Pupa" de P. Lloveras)

1. Paula Schocron “Gran Ensamble” (Aqua Records, 2011), de Paula Schocron.

2. Rihm: Lichtes Spiel, Dyade; Currier: Time Machines (Deutsche Grammophon, 2011), Anne-Sophie Mutter, New York Philharmonic. Alain Gilbert-Michael Francis, dir.

3. Night of Hunters (Deutsche Grammophon, 2011), de Tori Amos.

4. Equilibrio (Verso, 2011), de María de Alvear (Juan Carlos Garvayo e Isabel Pérez-Requeijo, pianos, Atelier Gombau orq., Carlos Cuesta, dir.)

5. Sons-Nús (Nuba Records, 2010), de Maite Dono y Baldo Martínez.

6. Chamber Music Society (Heads Up, 2010), de Esperanza Spalding.

7. Las Vênus Resort Palace Hotel (Crammed Records, 2010), de Cibelle.

(*) Como los libros, se muevan entre 2010 y 2011, pero además, destacan las creadoras.

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ACCIÓN “DIVA”

DÉCIMA EDICIÓN DE LA SINERGIA PALMA CENTRAL

Cartel oficial de LAPIEZA International Contemporary Relational Art Series

Dedicada a Regina Fiz

Claudia Yepes (soprano), María Palacios (cello), ANAMUSMA (Junk Art)
Susan Campos Fonseca (dirección musical y artística)
Equipo Técnico: Jorge Molinera y Carlos González.

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“DIVA es la apertura de una propuesta relacional, está pensada como deslocalización temporal de la voz operística y su re-escenificación al servicio de  la performance (LA PIEZA press). La escenografía sonora de DIVA constituye una propuesta mnemotécnica basada en el “borrowing” (música sobre músicas), la improvisación “live-electronic”, y el junk art. Está integrada dentro de una Serie pensada como performance extensiva y acumulativa, un “©ALTAR”, compuesto por acciones de “feminismo queer”. La idea de este altar nació con la muerte de Amy W., al observar la naturaleza de los altares que brotaban alrededor de su casa y las dinámicas relacionales que crecían a su alrededor. Un estudio de este fenómeno y los revival vinculados con la figura de A.W. y su música, fueron aunando cuerpos de divas a cuya existencia trágica nuestra sociedad rinde especial tributo, como María Callas o Marilyn Monroe. DIVA constituye por lo tanto el “primer acto”, podría decirse, de un monodrama que explora la iconoclástica contemporánea basada no solo en el difícil equilibrio entre tradición e innovación, sino en el binomio Eros-Pathos. En esta ocasión, la acción se centra en la idea de la Prima Donna, de la Pop Star, de la “D-Queen”, como deidad contingente cuya figura, basada en el artificio y el deseo, alimenta imaginarios sociales.  Este es un proyecto de investigación trans-disciplinar, que invita a reflexionar sobre qué cuerpos son objeto de nuestra memoria, y cómo entendemos la historia de las mujeres a través de ellos.” – Susan Campos F.

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Performance operística+instalación relacional. La Acción DIVA abrirá además la presentación de una nueva instalación en LAPIEZA (SERIES 30+31+32), con obras de TOÑO CAMUÑAS, FRANCISCO MATEOS, ÁNGELA MONGE, LUIS PADRERA, LUCÍA C PINO, EDUARDO CAJAL, YREALYDAD, TOMOTO, ESLOMO, MANUEL MAQUEDA, MARISA CAMINOS, MARÍA ENRÍQUEZ, SEBAS BEYRO, y FREDRIK LUND.

DIVA en LAPIEZA (detalle "onírico"). Foto cortesía de Jorge Molinera©2011

“DIVA TEASER” by TOMOTO FILMS

Políticas de la memoria en el Jazz Latin©: Eliane Elias “Fallen Diva”

“Fallen Diva” de Andrew Stevovich (1981-82).

El Centro de Estudios Brasileños y el Departamento de Didáctica de la Expresión Musical, Plástica y Corporal de la USAL ofrecen, el próximo 16 de diciembre, la conferencia titulada “Políticas de la memoria en el Jazz Latin©: Eliane Elias ‘Fallen Diva'”, impartida por la Dra. Susan Campos Fonseca, de la Universidad Autónoma de Madrid. La conferencia propone una introducción interdisciplinar que combina el estudio del jazz en Latinoamérica y en las comunidades latinas de los Estados Unidos, añadiendo a esto su relación con España. La conferencia plantea las siguientes preguntas: ¿es el jazz latino una audiotopía, un espacio simbólico construido en sonotipos a través de performances sociales? Más aún, tratándose de una forma de arte que rinde culto al instante, a la poiésis del sí mismo/a ¿Qué sucede cuando se trata de un tipo de latinidad que no está ni propiamente dentro ni propiamente fuera, cuando el caso es “una mujer actual, rubia y pianista de jazz”, brasileña residente en Nueva York: Eliane Elias ¿Qué ocurre cuando un icono del jazz latino coincide con un icono del jazz estadounidense: Diana Krall. Cuando ideas sólidas sobre músicas se vuelven líquidas. Susan Campos Fonseca, filósofa de la cultura y directora musical, expondrá al debate estas y otras preguntas durante la charla que ofrecerá en el Palacio Maldonado, a partir de las 12:00 horas. La entrada es libre hasta completar el aforo. (Leer más)

*CEB_USal_AGENDA*

TRABAJOS RELACIONADOS:
-CAMPOS FONSECA, Susan.  “Four Women de Nina Simone: el cuerpo como memoria”. En: ITAMAR. Revista de investigación musical: territorios para el arte,  Año 2010, Nº 3, Valencia: Rivera editores/Universitat de València, pp. 167-175.
– CAMPOS FONSECA, Susan. “¿Una habitación propia en el “Jazz Latino”?”. En: IASPM@Journal, Vol. 1, Nº2 (2010).
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El hoy como performance según Vinila

El cuerpo como memoria (6)

Por Susan Campos Fonseca

Vinila por G. López Mañas para The Secret Carnival (2010)

Sumándose a otras agrupaciones de Europa y Estados Unidos exploradoras y cómplices de ese rockabilly underground al que me aficiono cada vez más, Vinila von Bismark y el trío madrileño The Lucky Dados, han conseguido un buen trabajo con su disco The Secret Carnival, aunque en vivo no resultan tan convincentes. Sin embargo reconocimiento no les falta, así que no me detendré en este aspecto(1).

La granadina Irene López Mañas (alias Vinila), encarna en sus complejos performance un tipo de transgresión cuya carga histórica y fuerza erótica merecen un estudio riguroso, del cual comparto aquí algunos matices. Porque lo felliniano de su espectáculo requiere no solo de la musicología feminista, sino de esa musicología queer todavía ausente en España (2), así que nos queda mucho por hacer. En síntesis, no basta decir que lo de Vinila es “marketing” y cruzarse de brazos. Los videos de “Evil Circus” junto a The Lucky Dados, dirigido y escrito por Ana Ibañez Lario (ANICASKLUS) en colaboración con la dirección fotográfica de Gustavo López Mañas, al igual que “I`m a man”, donde comparte protagonismo con Olga Blanco, son dos excelentes ejemplos. Se necesita aquí de una rigurosa investigación capaz de degustar la alquimia carnal mediada por la música entre cine, fotografía y moda.

Vinila rubia platino en "Body Love" (Cosmopolitan, detalle) y en graffiti

El icono construido por Irene aúna no solo la estética de la pin-up y la modelo erótica a lo Dita Von Teese, sino que parece haber encontrado la fórmula entre von Teese y Marilyn Mason. La poesía de lo monstruoso toma forma en cómo Vinila esculpe cada uno de sus gestos, cargados de perfumes que me recuerdan a las Flores del mal… y como no, a la Dietrich. Allí es donde mi problema de investigación sobre el cuerpo como memoria hace migas como Vinila, porque su manera de entender la estética de posguerra es realmente magistral. Decadencia y glamour afloran como rosas envenenas en sus tatuajes, pero su voz es el peor veneno. Los gestos de su boca desgarrada por el rojo han sido perfectamente representados en un graffiti, donde el rostro de Vinila desvela su naturaleza oscura de guasón. Lo que me recuerda la campaña de Cosmopolitan “Body Love”, donde ya no como lobo entre corderos, sino divinidad lúcida entre borregas, con su gesto pone en evidencia la parodia de la campaña en sí y todo lo que representó en su momento, al igual que los controvertidos fotoreportajes de Vogue sobre mujeres profesionales de la clase política española.

Podría decirse que la política es un cigarrillo en la boca pintada de Vinila. La protesta contra “el R€gimen” no se hace solo en la Plaza de Sol, el cabaret, como en su época dorada, desvela también “trapos sucios” entre plumajes y sedas. La democracia occidental, ese circo moderno de pactos bancarios, al igual que en tiempos pretéritos, tiene en las descendientes de Magdalena la fuerza suficiente para poner en evidencia a los “apóstoles”.

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(1) Aunque lamento la “colaboración”, si es que puede llamársela así, de Vinila en “The Hole”, un espectáculo cuya idea y dirección artística dejan mucho que desear, y donde Vinila solo participa como parte del elenco… No obstante asistí para verla, me encantó encontrarla en la puerta del Teatro, recibiendo al público, actuando desde el primer momento…
(2) Con excepciones como algunos trabajos de María Palacios.

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LLEGO AL POST NÚMERO 50 DE MOUSIKELOGOS! QUÉ MEJOR FORMA DE CELEBRARLO!

Psychobilly Barbie

El cuerpo como memoria (5)

Por Susan Campos Fonseca

La estética de posguerra en sus diversos revival está cada vez más presente en nuestra vida cotidiana, un ejemplo es el Rockabilly, acompañado de su versión “dark” el  Psychobilly. Lo encontramos en el arte (Toño Camuñas, Enric Delpueblo)  y la moda (de Zara a Chanel), por ejemplo. La fuerza expresiva de las estéticas e ideologías recogidas por este movimiento, especialmente en su representación de la mujer y el “empoderamiento” que genera, supone tipos que re-significan fetiches relacionados con “lo femenino”, la sexualidad, la violencia, y la muerte.

Patricia Day (2009)

Figuras como la fallecida Amy Winehouse (ver Serie), Patricia Day, Imelda May, Clare Maguire o Vinila Von Bismark, cada una en su particularidad, exponen a un colectivo cuya singularidad revierte en el revival  y el “vintage surrealista”. Productos que, en una sociedad reciclada post 11 S, asumen el Terror y la Crisis como vivencias estéticas en la vida cotidiana. Surrealismo del Horror que retoma el grito dadá del “¡Basta!”.

Los cuerpos son mapas de la memoria, las Pin-Up que decoraron los bombarderos son encarnadas por muñecas Barbie. Ese icono del “think pink” que figuras como Patricia Day deconstruyen incluso cuando reproducen su propia imagen (como en la controvertida Rockabilly Barbie del Hard Rock Cafe). La cultura del consumo se consume a sí misma y renace de la autofagia en voces de mujeres cubiertas de perlas, tatuajes y trozos de carne. Lady Gaga es uno de los casos de esta cultura antropófaga, como lo sigue siendo Madonna en sus camaleónicas facetas. Ellas también asumen variantes de la estética Pin-Up, del cine negro, de género y la ciencia ficción, engrosando las narrativas contemporáneas devenidas de posguerras acumuladas.

"Barbies" según Princess in the Shit (Serie "Pink")

El “espacio musicado” por estas voces es banda sonora para la incertidumbre de los tiempos, pero a su vez, la certidumbre del nacimiento y la muerte. La vida, punto intermedio, como el lápiz de labios y las uñas, subraya con el color de la sangre el canto de estas sibilas contemporáneas. Princesas de cera, zombies, heroínas irónicas de amazonías urbanas, asumen con voluptuosidad la vanidad y el hastío.

Como Maite Dono en su “CHRISTIEPASSION” (2010) : “[…]Voy a escribir lo que siento/Mejor que vivirlo, es esto/Ser una tarada victoriana/Nunca sentir tanto en la vida/Como en un puto papel muerto/[…]”. Víctimas del “paraíso” de la llamada “sociedad de bienestar”, en su caída encontramos nuevas formas de enfrentar el abismo, cuando la oscuridad es una luz tenue que se mantiene vigilante. Cuando el abismarse de la experiencia aporética del tiempo es una singularidad que rompe el equilibrio racional de la desesperación.

Patricia Day y HorrorPops (2006)

Psychonilly Barbie que emerges para señalar con el dedo a tu creador (Elohim del deseo mortal), preguntas una y otra vez ¿qué es la realidad? ¿qué es real? ¿realmente importa? Si. Los monumento caen y las ruinas emergen, pero sigue importando. La Material girl reivindica “la piel que habita”, porque en ella respira “la tentación de existir”, el aquí y ahora del violento estar vivo.

Altar a Amy W.

Altar frente a la antigua casa de Amy Winehouse (Foto AP)

Cuán terrible puede ser la culpa tirada por la ventana

mirada depositada en la acera, entretenida de sangre

salpicada de rendijas

voz

atrofiada de gusto, de lengua y libros de carne

Ahí estás sentada junto a la persiana

algo se decolora entre tus senos

No encuentro el corsé de encaje capaz de sostenerte.

Altares frente a tu puerta depositan flores de nicotina y vodka

fotografías de la culpa en páginas confesas a tu paso

descalza, con un sostén rojo

con el vientre abierto

por vaqueros eruditos

de la estupidez

de cantos sin consigna

…del dolor, de la culpa bailando entre los tejados

de una rosa de seda entre tu moño imposible…

Describirte, eso es la culpa

revival de voces negras camino al Parnaso

¡Aleluya!¡Gloria!

“Jesus died for somebody’s sins but not mine”

¡Oh Patti, abraza a esta niña que depositamos en tu seno!,

tú que conoces

poseedora de Visión

el quinto círculo de la pagana comedia.

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Poema © 2011 Susan Campos Fonseca

Todos los derechos reservados.
Madrid (27/08/2011)
Serie: Amy Winehouse in memoriam 

“Rockabilly Barbie”

HRC Rockabilly Barbie 2009

No lamento los tatuajes de tus hombros

perfiles de otros rostros, trenos de un cuerpo que sostiene

antes de la caída

la deleitosa semilla de la muerte

contorno, beldad rockabilly sonriendo entre puntas de acero,

no lamento los tatuajes de tus hombros.

Ni las cajas metálicas de tus rituales,

cajitas diminutas con tu retrato que se desdobla,

icono tú, sagrado fucsia que enciende su corona oscura.

Lamento el teléfono rojo, el cadalso,

la línea negra que sobre tu párpado, en un gemido,

clava la aguja del lunar blanco en el fondo negro.

¿El violonchelo es un pretexto?

Retro Lovely que decapita y sostiene,

ahogando en la malla de tus medias, la oscuridad de los tiempos.

No lamento, no, la música en las memorias metálicas,

ni el cuerpo de plástico decapitado pintado de fucsia en la cruz de mi pecho.

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Poema © 2011 Susan Campos Fonseca

Todos los derechos reservados.
Madrid (23/08/2011)
Serie: Amy Winehouse in memoriam

Amy Winehouse por Hedi Slimane

El relicario de Patti Smith

“Mi habitación reflejaba el colorido desorden de mi mundo interior, parte furgón, parte reino de las hadas.” -Patti Smith (Eramos unos niños, p. 169)

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Patti Smith

Construido con sumo cuidado, como si de un precioso relicario se tratara, Patti Smith nos entrega una memoria de sus inicios, basada en fragmentos de su profunda relación con Robert Mapplethorpe. No negaré que, a pesar de conocer la obra de esta creadora, poeta y cantautora excepcional, su prosa, la dulzura y ternura con que es capaz de compartir sus recuerdos, mostrando una Nueva York desgarradora de forma mística, iniciática, me ha estremecido. La música de Patti Smith, carga de una violencia sagrada, podría decirse… se transforma en la prosa de Eramos unos niños como si de una Oda se tratara. Oda que es una elegía, un canto de esperanza, una promesa de inocencia, una mirada todavía transparente. Debo confesar que no me lo esperaba. Aunque admiro profundamente su obra, esta voz no me la esperaba, y la agradezco.

Susan Campos Fonseca
Madrid, 12 de agosto de 2011

El cuerpo como memoria (3)

Por Susan Campos Fonseca

Livro - Carne / Artur Barrio (1978-79)

Poco podría agregar a lo que críticos literarios y artísticos han comentado sobre Tiento (UANL, 2010), de la poeta mexicana Rocío Cerón. Sin embargo me leí el libro de un tirón, sorprendida de cómo se representaba en mi mente cual si fuese una ópera de cámara. Estuve a punto de sentarme al piano y musicar escena tras escena de este “Livro-Carne”. Brotaba ya hecho, imposible de capturar… La base sonora espectral del cello, compuesta por Enrico Chapela (cuyas partituras se incluyen en la edición), y la arquitectura íntima de las fotografías de Valentina Siniego, que, citando a J. M. Springer: “revelan inmediatamente el puctum de la escena” (Tiento, p. 75), servirían perfectamente de base para llevar a cabo semejante impronta. Aunque quizás ya se le ocurrió al propio Chapela, o a Alejandra Hernández, compositora con quien Cerón dio vida a una joya titulada Sublingual, estrenada por Harry Sparnaay en Madrid el pasado abril (Reseña).

Si incluyo esta inquietud dentro de la serie El cuerpo como memoria es justamente porque son el Cuerpo y la Memoria los protagonistas que hilvanan esta obra, que de ser llevada a la escena igual podría compartir tribuna con Desaparecer (música de Maika Makovski, interpretación de Juan Echanove y dirección escénica Calixto Bieito), “poema-concierto” inspirado en cuentos de terror y poemas del escritor norteamericano Edgar Allan Poe.

Luego de sentir como el libro palpitaba en mis manos cual trozo de carne tibia, la idea de acotarlo al fenómeno performativo de la “poesía sonora” o “poesía polifónica”, se me queda algo corto. Tengo la impresión de que, paradójicamente, limita sus posibilidades. Lo que explica quizás el porqué Cerón, en su búsqueda creativa, apuesta tanto por la creación interdisciplinar.

Llego a la conclusión de que la obra de Rocío Cerón y sus colaboradores contiene no solo esa “razón poética” que profesó la filósofa María Zambrano, sino que aspira a su enigmática “razón mediadora”, a Ser/caja de música. Porque en el caso de Tiento, está cargada de una dramaturgia tal, que nos deja una dura cicatriz en el cuerpo (Tiento, p. 59).

Amy Winehouse Forever (¿!)

Por Susan Campos Fonseca

“Las drogas se llevaron su don, su alma y su luz mucho antes de llevarse su vida”.- Josh Groban.

Escribo para exorcizarme de una muerte, la de Amy Winehouse. Las crónicas de su muerte anunciada inundan la prensa, pero el Back to Black tiene poseída mi cabeza. El sonido que emanaba de su cuerpo mutilado continúa destilando esa ansiosa y tatuada melancolía. Su imagen de “Pin-up” me arrolló como esas “Muchachas” de Toño Comuñas, terrible revelación. Por eso ante ellas, voluptuosas y místicas, debo confesar el duelo que guardo por la figura seca de Amy, por su rostro que fue demacrándose ante las cámaras, por las llagas que borraron su sonrisa y el logos oscuro de su voz.

Quizás debería escribir un artículo riguroso, analizando el fenómeno que significó para la Industria y las posibles lecturas críticas de su producción en soul, jazz, R&B, rock & roll, y ska. Podría dedicarme al estudio de su personal branding, de la imagen que de ella se consumía en los medios y la máscara del tocado exagerado que empaquetaba su voz. Podría escribir acerca de los hábitos de consumo que influyeron en su éxito comercial, incluso en lo queer de sus prácticas como compositora y cantante. Pero la “coleccionista” ganó la batalla a la “científica”.

No obstante, resultan insultantes los titulares que ahora la suman a la lista de mitos muertos, en este caso, al llamado “club de los 27”. Quien sabe si durará tanto su memoria. Hoy por hoy todo se consume tan rápido que dudo que quienes consumieron su imagen la recuerden no en años, sino en meses e incluso semanas. Ya había empezado a difuminarse su figura ante nuevos productos que buscaban repetir su éxito. Si somos críticos, su voz remite a toda una tradición, el suyo puede considerarse un “revival” iconoclasta de estéticas y memorias performativas reunidas en un estilo de postguerra.

Por eso me imagino un retrato suyo bajo la mirada de Comuñas: su rostro reanimado bajo una estrella invertida de cinco puntas, su voz gimiendo deliciosamente bajo una jauría de diablillos susurrándole “bochorno” al oído. Me gustaría recordarla así, rodeada por deliciosos monstruillos y calaveras alegres, su tremenda cabellera flamante como un fuego oscuro. Amy retratada por Comuñas, silenciosa, observándonos en el breve instante de “Love is a Losing Game”.

Es posible que sus discos se conviertan de nuevo en récords de ventas en estos días. Los que se enriquecían lo seguirán haciendo, ya rentabilizaran su “pérdida”, incluso, siendo cruel, hasta les habrá venido bien, considerando el estado en que Amy se encontraba. Y el público, animal colectivo, consumirá desmedido sus discos como una eucaristía, para olvidarla plácidamente bajo la siesta.

Serie: Amy Winehouse in memoriam
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La prestigiosa revista digital SALON KRITIK publica mi epitafio a Amy Winehouse:
________________También lo publica LADO B Magazine __________________