Archivo de la categoría: Serie: Musicología feminista/queer

¡Salve paggiachi!¡Salve la princesa!

Joker's Asylum: Harley Quinn

La cultura urbana es autofágica y caníval, sus tentáculos acarician con sed erótica y matricial imaginarios distópicos, carnavalescos. El patrimonio de “lo femenino” comparte esta práctica, pero visto tras el antifaz de la teoría “queer”, del “feminismo queer”, revela que debajo de la piel subyacen más imaginarios y poéticas de que alimentarse.

Hablo por experiencia, quizás porque derrepente veo metamorfósis de Harley Quinn -y los metaimaginarios que en ella se reúnen-, recogidos en creaciones de las que mi deseo est-ético esta hambriento. Podría atreverme a identificar una “tendencia”, pero detesto homogeneizar los fenómenos y a lxs creadorxs cuando no existe una intención aparente de “escuela” o activismo común. Sin embargo, con permiso de Toño Camuñas, Miss Van, y Silvia Calles, me permito acariciar una seductora poética “de cuento”, de circo y “guasonas”, en piezas suyas que recojo aquí:

"Guasonas": Miss Van, Toño Camuñas y Silvia Calles (*)

La ciencia de la pasión no es racional o irracional, no depende del progreso, ella combina y recombina el genoma de “lo imaginario”, de la erótica de “lo femenino” y “lo queer” de sus transformismos… el cuerpo, finalmente, vence en la ingestión y digestión de las cicatrices, del trazo y antifaz de princesas deslavadas.

Elise Plain en "Cuadernos gaviero" (2011)

Soy egoísta, sin duda, actualmente trabajo en la música para una performance de Pan para la princesa de Elise Plain (Proyecto “©ALTAR”), y en las obras que inspiran mi deseo veo la oportuna oscuridad y sangrienta dulzura del “cuento de hadas”. Quizás por eso necesito compartir este trozo de maravilla, de “país de las maravillas” que emerge ante mi, me abraza y ahoga como una “pequeña muerte” … porque me encuentro con “guasonas” cuyos secretos, por amor, añoro conocer…

Porque en este estadio de mi investigación me agotan el “feminismo de la igualdad” y sus ministerios… quienes pretende “homegeneizar” experiencias del cuerpo. Me niego tanto a los corsés políticos y los supuestos de verdad, como a los fracasos de “pantsuit y broche” en conferencia de prensa. Porque mi cuerpo es “queer”, mujer “queer”, contingente, como el de estas “guasonas” que todo lo destrozan, de las que bulle la furia del “transfeminismo” y de la nada…

The ultimate joke...

Me equivoco, sí, como Harley Quinn, pero de repente rio y lloro como paggiachi y exclamo ¡Salve paggiachi!¡Salve la princesa! Después de un tiempo en el “lado de la ciencia”, al fin puedo adentrarme con toda libertad, en el umbral oscuro del mythos

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(*) La elección de las piezas en el recuadro y su composición es mía.

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ANEXO/COMPARTO: 184_Pan para la princesa by Elise Plain, Miguel Guzmán y El intruso

ACCIÓN “DIVA”

DÉCIMA EDICIÓN DE LA SINERGIA PALMA CENTRAL

Cartel oficial de LAPIEZA International Contemporary Relational Art Series

Dedicada a Regina Fiz

Claudia Yepes (soprano), María Palacios (cello), ANAMUSMA (Junk Art)
Susan Campos Fonseca (dirección musical y artística)
Equipo Técnico: Jorge Molinera y Carlos González.

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“DIVA es la apertura de una propuesta relacional, está pensada como deslocalización temporal de la voz operística y su re-escenificación al servicio de  la performance (LA PIEZA press). La escenografía sonora de DIVA constituye una propuesta mnemotécnica basada en el “borrowing” (música sobre músicas), la improvisación “live-electronic”, y el junk art. Está integrada dentro de una Serie pensada como performance extensiva y acumulativa, un “©ALTAR”, compuesto por acciones de “feminismo queer”. La idea de este altar nació con la muerte de Amy W., al observar la naturaleza de los altares que brotaban alrededor de su casa y las dinámicas relacionales que crecían a su alrededor. Un estudio de este fenómeno y los revival vinculados con la figura de A.W. y su música, fueron aunando cuerpos de divas a cuya existencia trágica nuestra sociedad rinde especial tributo, como María Callas o Marilyn Monroe. DIVA constituye por lo tanto el “primer acto”, podría decirse, de un monodrama que explora la iconoclástica contemporánea basada no solo en el difícil equilibrio entre tradición e innovación, sino en el binomio Eros-Pathos. En esta ocasión, la acción se centra en la idea de la Prima Donna, de la Pop Star, de la “D-Queen”, como deidad contingente cuya figura, basada en el artificio y el deseo, alimenta imaginarios sociales.  Este es un proyecto de investigación trans-disciplinar, que invita a reflexionar sobre qué cuerpos son objeto de nuestra memoria, y cómo entendemos la historia de las mujeres a través de ellos.” – Susan Campos F.

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Performance operística+instalación relacional. La Acción DIVA abrirá además la presentación de una nueva instalación en LAPIEZA (SERIES 30+31+32), con obras de TOÑO CAMUÑAS, FRANCISCO MATEOS, ÁNGELA MONGE, LUIS PADRERA, LUCÍA C PINO, EDUARDO CAJAL, YREALYDAD, TOMOTO, ESLOMO, MANUEL MAQUEDA, MARISA CAMINOS, MARÍA ENRÍQUEZ, SEBAS BEYRO, y FREDRIK LUND.

DIVA en LAPIEZA (detalle "onírico"). Foto cortesía de Jorge Molinera©2011

“DIVA TEASER” by TOMOTO FILMS

“Feminism is Queer” de M. Marinucci

Por Susan Campos Fonseca

Part I (29/10/2011)

Este es un proyecto de reseña seccionada ligado a un proyecto de exploración personal, relacionado con una crisis de fe. Lo digo así, porque durante los últimos años mis investigaciones en la línea de los estudios sobre las mujeres y la música me han llevado por múltiples callejones, desde donde han emergido máscaras de diversa índole, activismos específicos y sobre todo luchas de poder personalizadas. No entraré en detalles ahora, lo importante es la consciencia que tengo de que entre los “Clubes de Señoras” y las asociaciones de “lucha por la igualdad de género en la cultura” existen diferencias generacionales y de poder adquisitivo, pero no de mentalidad.  Conocido es el debate entre los llamados feminismos “de la igualdad” y “de la diferencia”, pero su perfil esencialista, por más filósofas y críticas literarias prestigiosas que los respalden, funciona en una dirección: la del poder (sea de izquierdas o derechas, hasta aquí llega el dualismo). Lo escribo y asumo las consecuencias, porque este NO ES EL CAMINO que, por convicción, debe seguir una Musicología feminista que pretenda ser coherente con los tiempos que corren, o cualquier otro “contratiempo” (como diría Geneviève Fraisse) que les venga al encuentro.

(portada)Por esta razón he decidido detenerme un momento a contemplar el panorama, para meditar las opciones, más aún si pretendo seguir en esta línea de trabajo. Así llegué al libro de Mimi Marinucci Feminism is Queer. The intimate connection between queer and feminist theory (2010). La autora expone el determinismo biológico y “de género” que marca las construcciones socio-culturales desde el paradigma del “deseo sexual” (citando a Jagose, 1996, p.3, en p. 61), porque, y resumo, pareciera que finalmente todo tiene que ver con “los sexos” de la cultura, en primer, segundo y tercer grado, según dicta la norma del “biopoder” (citando a Beatriz Preciado).

Esto no es nuevo, pero resulta revelador que la autora, en su proyecto crítico orientado hacia la alternativa de un “feminismo queer”, utilice como ejemplo el Michigan Womyn`s Music Festival (pp. 53-63), enfrentado al activismo feminista con el transfeminismo ¡magnífico! evidenciando así lo que tanto me interesaba: las aporías éticas y estéticas de los estudios sobre las mujeres en la música.

Pero poco a poco, voy por la mitad del libro, así que me quedo con esta inquietud: así como “lo femenino” NO ES igual a mujer y “lo masculino” igual a hombre,  “lo queer” no es igual a homosexual, lesbiana, bisexual y/o transexual ¡Herejía! No, afirma Marinucci. Esencialismo dualista sí, y nuestra sociedad es esencialista, incluso cuando habla de “tercer sexo”. Sin embargo, “(…) By challenging the binary in this manner, queer theory is capable of resisting esencialism while simultaneously affirming the experiences of people for whom the established categories are problematic as well as people for whom the established categories are relatively unproblematic” (Marinucci, p. 61).

Sigo leyendo….

Part II (05/11/2011)

Terminada una primera lectura del libro, -me gustaría volver a repasarlo-, resumo cómo Marinucci propone un recorte “contextual” del Feminismo, acotado a la versión anglosajona por “waves” (olas), la primera y segunda, en secuencia histórica occidental, relacionadas ambas con el movimiento de “Liberación de la mujer”, y la tercera, con el llamado “pluralismo”, es decir, bordeando el sentido “occidental-judeo/cristiano-blanco-heterosexual”, para resumir muy grosso modo. Marinucci llega a esta “tercera ola” y cito: “Finaly, postmodern feminism and third-wave feminism both have been associated with feminist theory, feminist ethics, and feminist epistemology, and both warrant some discussion. With addition of postmodern feminism and third-wave feminism, the inventory of the various articulations of feminism now includes liberal feminism, Marxist feminism, radical feminism, socialist feminism, multicultural feminism, global feminism, ethics of care, ecofeminism, feminist empiricism, feminist standpoint theory, postmoderm feminism, and finally third-wave feminism.” (p. 86). Entre tantos “ismos”, la autora procura resumir las interconexiones entre ellos a nivel histórico e ideológico, para concluir que “postmodern feminism overlaps with both third-wave feminism and queer theory”. (p. 96). Esta claro que este es un discurso centrífugo y de relevos generacionales, pero la “pluralidad” expuesta por Marinucci obliga a una revisión de lo que entendemos por “Feminismo”, y “lo queer” de esta línea de pensamiento dentro de las espirales del activismo mediático y académico.

Ahora bien, es en la última parte de su libro (Sección IV), donde la autora, ¡al fin!, nos habla de qué entiende por “Queer Feminism”. Durante toda la obra nos ha introducido cada sección con epígrafes de L. Frank Baum y su mundo de Oz, donde la palabra “queer” es utilizada de un modo poiético (creador) especialmente relevante para la autora. En este último apartado nos dice: “Dorothy (…) which promised to be just as queer and unusual as were those she had before encountered.” (L. F. Baum, Dorothy and the Wizard in Oz, en Marinucci p. 103). Pero considerando su concepción teórico-teleológica “de relevos”, sus citas de Baum me remiten más a las fotografías de Annie Leibovitz para Vogue.

A. Leibovitz y K. Knightly recrean para la revista "Vogue" (Dic. 2005) el mundo de Oz.

En sus notas hacia un “feminismo queer” la dirección de Marinucci parece estar tomada. Sin embargo esta última sección es declaradamente experimental, no encontrando la precisión que esperaba. Pero el punto de partida es evidente: el feminismo como línea de pensamiento y acción ha sido y es, desde un principio, un movimiento “queer”. Enfrentado a “lo normativo” en diferentes momentos y lugares, desde distintas perspectivas y necesidades sociales, políticas, culturales, éticas, étnicas, sexuales, etc. Marinucci concluye: “Cultural jamming, radical cheerleading, and zine making are just three examples of queer feminist practice within popular culture.” (p. 111). Un Apéndice de términos y conceptos cierra el libro.

Muñecas "vintage" de Oz

Este es un trabajo introductorio, por algo había que empezar. La autora resume un estado de la cuestión difícil de acotar y nos provee de una perspectiva: el feminismo es queer como intervención a “lo normativo”, apropiación “no normativa” de “lo inapropiable” y “lo inadecuado”… pero, una vez más, la naturaleza centrífuga de los conceptos nos atrapa. Me temo que tratamos con feminismos “de muñecas”. No obstante, contemplo la posibilidad de un “feminismo queer” que vaya más allá del disfraz.

Entro en el mundo de OZ, pero ¡atención! no todxs somos Dorothy, ni “lo queer” del mundo de Oz, es evidente que no vamos “Over the Rainbow“…